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tic act bmLos participantes del CEO Bethencourt y Molina posan orgullosos junto a su prototipo

El CEO Bethencourt y Molina de Barranco Grande es un centro público que convive con un entorno humilde en la periferia de la capital tinerfeña. El profesor Leonardo Ruiz explica que los alumnos que han participado en el proyecto ‘Smart City’ son alumnos con problemas en el resto de las asignaturas. “Muchos de ellos han suspendido seis materias y, sin embargo, han estado lo suficientemente motivados como para cumplir con el plazo y presentar su maqueta”. Un ejemplo de cómo la tecnología puede ayudar a que ciertos alumnos se vean implicados en los proyectos educativos. Veamos lo que nos cuentan.

Desde un punto de vista educativo y pedagógico, ¿qué opinión le merece esta corriente, cada vez más consolidada, del open hardware y open software como mecanismo de acercamiento al apasionante mundo de la electrónica por parte de los alumnos?

“Ahora mismo se está usando mucho la robótica en las aulas. Es una materia que no suele aparecer en los curriculums o, si lo hace, aparece como un contenido muy reducido. Sin embargo en Estados Unidos y en Europa se está usando como materia desde Primaria. Esto hace que se les desarrolle el pensamiento complejo. Se les puede dar mucha materia en la pizarra, pero si ellos no cita entrevista smart City bethencourt 10 6 2015participan en el proceso no se les queda. Los entornos de programación y el desarrollo de robots son muy potentes a la hora de aprender. Además de esto, hemos hecho programas en Scratch y lo usamos también con Arduino para que los alumnos conozcan los algoritmos que íbamos a utilizar. Es algo tan positivo que el año que viene vamos a implantar en el centro un sistema para trabajar sin un horario establecido e intentaremos trabajar por proyectos. Cada uno de ellos se trabajará lengua, matemática, programación… empezaremos en el aprendizaje basado en proyectos y en problemas y este tipo de tecnología será el eje fundamental. Estamos ya usándolo en idiomas, en teatro, etc.”.

En este sentido, ¿cree que estas disciplinas se encuentran lo suficientemente consideradas en los actuales programas formativos?

“Aún no están. Las estamos utilizando algunos con muy buenos resultados. En este proyecto, por ejemplo, se ha visto la calidad del resultado y lo hemos hecho con alumnos que no tienen un curriculum muy brillante. Son chicos y chicas que se aburren normalmente en el aula pero que a este proyecto le han echado más de diez horas semanales. En el aprendizaje ellos controlan el inicio y el fin y el nivel que tienen de programación o electrónica está muy por encima de la competencia curricular de Tercero de la ESO. Participar en esto nos ha servido para motivar a unos alumnos que en otras asignaturas no están tan motivados. Por ello, considero que deberían incrementarse estos contenidos de forma general porque el sistema educativo está en un momento complejo y este tipo de proyectos da resultados”.

En esta misma línea ¿sería necesario, en su opinión, una mayor potenciación de las mismas no solo como mecanismo de innovación tecnológica sino también como elemento de consolidación de los contenidos adquiridos en otras materias como las matemáticas o la física?

“Muchísimo más. Es un problema que -está claro- con el actual sistema educativo no da respuesta. El alumno tiene que conocer este entorno porque en los próximos años habrá una gran demanda de gente que controle de tecnología, informática, etc. La demanda no se cubre con lo que ahora mismo se genera. Y esta tecnología sirve para otras asignatura porque es transversal y cuando empecemos a trabajar por proyectos, será el centro de todo”.

Incidiendo un poco más en el papel de las TIC, ¿cómo valora el papel de las TIC y su relación con los menores de edad? ¿se potencia el consumismo y el uso de los servicios que ofrece en igual medida que los riesgos o peligros a los que se exponen?

“Para nada. Todo son beneficios. Hoy en día un alumno aprende más fuera del centro que dentro. Muchos de ellos trabajan con el móvil en el aula porque no tienen posibilidad de tener tablet u ordenador y el Smartphone lo sustituye. Cuando quieren saber algo tiran de YouTube o Google. Muchas veces, las cosas de las que tienen necesidad de conocer no se satisfacen en el aula y la tecnología sí les da esas respuestas. Como especie, necesitamos estar conectados y lo estamos en las redes sociales en las que se genera comunidades de aprendizaje. Cuando los alumnos están creando un grupo de WhatsApp o de Instagram, sin saberlo, están aprendiendo también y se trata de un aprendizaje de calidad”.

Como profesor, ¿aprecia una brecha de género en el interés por estas materias? ¿identifica alguna medida que se podría poner en marcha para favorecer una reducción de la misma?

“En este proyecto de Smart City hay casi igualdad de género, incluso un poco más de chicas. La brecha sí que se nota más en el Bachillerato tecnológico donde de 25 alumnos, suele haber 20 chicos y 5 chicas. A las mujeres les cuesta más verse en ingeniería de telecomunicaciones, aunque alguna de las alumnas del proyecto quiere hacerse ingeniera de software. ¿Qué podemos hacer? En este caso, este tipo de proyectos ayudan bastante a mitigar esa brecha de género y, especialmente, cuando se da material audiovisual donde muchas mujeres son las autoras de sitios web interesantes que ellas puedan verse reflejada. En las ciencias, en general, siempre se ha tenido un sesgo masculino”.

ConcuSmartCity 9 6 2015Cuando se planteó la posibilidad de participar en esta experiencia piloto, ¿A quién entusiasmó más la idea? ¿Al profesor o los alumnos?

(Alumnos) "Al profesor le entusiasmó desde un principio, aunque los alumnos estábamos emocionados porque era un proyecto diferente y, también, por el premio: lo de las tablets nos llamó la atención. Nunca habíamos hecho algo así y alucinamos que con una sola cosa pudiéramos controlar tanto de todas las ramas informática, electrónica, etc”.

Los alumnos son ahora los protagonistas de la entrevista. ¿Qué les ha motivado a participar en esta experiencia? ¿o dicho de otra manera, por qué les atrae el mundo de la electrónica?

“Nos ha gustado mucho aunque tiene mucho trabajo. El Arduino tiene mucho futuro si aprendes tecnología. Nos sorprendió que con algo tan simple se puedan hacer grandes cosas. En general, nos parece muy interesante”. El profesor apunta que estos alumnos empezaron el proyecto “sin saber qué es lo que íbamos a hacer. Cuando empezaron a ver que funcionaba, por ejemplo, el separador de bolas empezaron a darse cuenta del potencial del proyecto”.

¿Alguien me sabría explicar que entiende por “Smart City”?

“La smart city es una ciudad controlada por una Arduino. En nuestro proyecto se trata de ahorrar energía, basura, etc. para vivir más cómodo. Una ciudad inteligente. En nuestro proyecto se vacía el contenedor de basura solo cuando está lleno. Queríamos ahorrar lo máximo que se pudiera”.

¿Qué entiende por “innovación tecnológica”?

“Es crear nuevos artilugios para las necesidades humanas, para dar más facilidades de encontrar trabajo y comunicarte”.

¿Consideran que a la hora del planteamiento del prototipo a construir dentro de esta experiencia piloto han tenido que ejercitar su capacidad de innovación? ¿Es una actividad con la que se enfrentan con cierta frecuencia?

“Sí, mucho. Aprendimos cosas nuevas… a tener las herramientas de programación adecuadas. Conocíamos el martillo y poco más. En general, ni en la vida ni en otras asignaturas no solemos aplicar la capacidad de innovación. Con este proyecto, el profesor nos ha planteados formas de resolver problemas más allá del aula”.

La participación en esta actividad, ¿les ha permitido adquirir nuevos conocimientos y/o habilidades? ¿conocimientos de nuevas tecnologías y/o habilidades como el trabajo en grupo?

“Nunca habíamos hecho un programa y ahora ya tenemos más posibilidades de hacer cualquier cosa. Aprendimos incluso a programar un videojuego, algo que parecía difícil pero que ahora nos resulta muy sencillo. Antes de intentarlo y aprenderlo, nos parecía como de película, pero ahora lo aprendes y te das cuenta de que no era muy complejo. Veíamos imposible hacer un robot antes de participar en este tipo de proyectos y no sabíamos ni lo que era un Arduino. Además, hemos aprendido a trabajar en equipo. Al principio no nos conocíamos y con el tiempo nos hemos hecho amigos; ya no nos solemos enfadar con los conflictos y el ambiente en el aula es mucho mejor. Al principio, todos queríamos ser el protagonista y ahora hacemos todo juntos. Su falla algo no se cae el resto y se entiende como algo más de todo el equipo. Volveríamos a trabajar con este mismo de sistema”.

Y por último, para finalizar, ¿consideran, tanto profesor como alumnos, la experiencia interesante?

“Muy positivo. Ha sido una experiencia muy interesante para todos porque aprendimos cosas nuevas y algunos de nosotros hemos pensado que nos gustaría seguir en esta rama en la programación”.