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fomo main 20.03.2018

Imagen: Shutterstock. Parcialmente tratada

El miedo a perderse algo o Fear of Missing Out (FoMO), es una sensación que experimentan muchas personas obligándolas a estar constantemente consultando sus redes sociales desde el móvil. Te contamos cómo llevarlo un poco mejor.

Hasta hace bien poco, la expresión “no poder desconectar” se circunscribía al mundo laboral exclusivamente. No podíamos desconectar los fines de semana, no podíamos desconectar en vacaciones, no podíamos desconectar por la noche, etc.

Hoy resulta que la expresión “no poder desconectar” comienza a estar más ligada al móvil que al trabajo. Y es que existe un fenómeno específico de nombre Fear of Missing Out (FoMO) o, en español, miedo a perderse algo, que mantiene a muchos usuarios más pendientes de sus redes sociales que de la vida terrenal, llegando incluso a generar estrés.

Según el estudio de Consumo Móvil de 2015, elaborado por la consultora Deloitte, el 35% de las personas consulta las redes sociales desde su móvil nada más levantarse. Hasta un 70% recorre su muro de Facebook, curiosea los estados de WhatsApp o publica tuits estando en compañía de amigos o familiares.

Este perfil de usuario es bastante probable que experimente un cierto tipo de ansiedad a resultas del miedo a perderse algo mientras no se está prestando atención a lo que ocurre en sus redes sociales. Se trata de una necesidad casi compulsiva de estar observando y participando.

En los adolescentes el problema puede acuciarse aún más. La presión por estar siempre disponible puede ocasionar depresión, ansiedad y reducir la calidad del sueño.

Menos red social, más felicidad

El Instituto para la Investigación de la Felicidad (Happiness Research Institute) es una entidad danesa conocida por la publicación anual de sus niveles de felicidad por países.

En el marco de sus actividades llevó a cabo un curioso experimento hace dos años al que bautizó como “The Facebook Experiment”. Su objetivo era medir la variación de la felicidad en usuarios habituales de Facebook cuando eran sometidos a un periodo de inactividad en esa red social.

Se seleccionaron 1.094 usuarios daneses, con el siguiente perfil:

  • El 94% visita Facebook como parte de su rutina diaria
  • El 86% recorre su muro a menudo o muy a menudo
  • El 78% usa Facebook más de media hora al día
  • El 61% prefiere demostrar su lado más bueno
  • El 69% prefiere publicar las magníficas cosas que le pasan

A la mitad de éstos, tomados al azar, se les asignó la tarea de prescindir de Facebook durante una semana. La otra mitad seguiría usando Facebook como habitualmente.

¿Y qué pasó?

Preguntados respecto a su nivel de satisfacción con su vida antes y después de la semana, los que se habían mantenido aislados de Facebook apuntaron una mejora de 10 puntos porcentuales, mientras que los que siguieron usando la red social, se mantuvieron en el mismo nivel.

La actividad social, entendida ésta como la que se desarrolla fuera de Internet, resultó también verse incrementada y ser más satisfactoria para los que dejaron de usar Facebook.

El estudio concluyó también que los usuarios de este tipo de redes tienen un 55% más de probabilidades de sentirse estresados.

Aunque no es un resultado del estudio, éste se hace eco del factor “envidia”. Concretamente se menciona que 5 de cada 10 usuarios envidian las magníficas experiencias que otros usuarios publican en Facebook. A 1 de cada 3 usuarios les produce malestar ver lo felices que parecen ser los demás y, a casi la mitad, les molesta ver el a veces aparente éxito de otros en Facebook.

Cómo abordar el problema

En mayor o menor medida, las notificaciones de Facebook, Twitter, WhatsApp, e-mails, etc. en nuestros móviles suponen estrés para casi todo el mundo. A unos más, a otros menos. ¿Cómo podemos hacer frente a esta situación de saturación de mensajes o informaciones para hacer nuestras vidas un poco más cómodas?

En primer lugar no se debe temer a dejar de seguir a alguien o a algo. Si en su momento te interesó pero ya no, conviene dejar de seguirlo. No pasa nada. Haz una selección centrándote en aquellas cuentas que verdaderamente te interesa seguir y deja de seguir al resto. Notarás la diferencia.

Teniendo en cuenta el estudio del Happiness Research Institute, ¿por qué no te tomas un descanso de una semana en tus redes sociales y ves qué tal te encuentras después?

Antes de hacer “me gusta” o “compartir” o “retuitear” algo, léelo bien. ¿Verdaderamente vale la pena?¿No habrá sido compartido ya por cientos o miles de usuarios de tu entorno?

El muro de Facebook, el timeline de Twitter y sus equivalentes en cualquier red social puede llegar a agobiar, dependiendo del número de usuarios a los que sigamos y de lo activos que éstos sean. Es muy recomendable, ante la más que probable avalancha de actividad que se genera en sólo una hora, que te leas bien cada entrada antes de pasar a la siguiente. No pretendas abarcar todo de un vistazo.

 

Aplica un poco de sentido común y recuerda que la vida también funciona fuera de las redes sociales.

 

ViveInternet

Referencias:

  • Eroski Consumer
  • Happiness Research Institute