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ent act comida 3D 27 10 2015Un segundo plato impreso 3D. Imagen: Katarina Jäger (parcialmente tratada)

La comida triturada acaba siendo poco apetecible a las personas con problemas al masticar o tragar, generalmete afectadas por disfagia. Un revolucionario proyecto ha conseguido imprimir en 3D los alimentos blandos para cada uno, pero respetando su textura y forma originales.

Ya comentamos en su momento que se trabajaba en la impresión 3D de medicamentos, con las ventajas que, en materia de personalización, esto podíra llegar a suponer para los pacientes, que podrían recibir sus comprimidos en las dosis exactas correspondientes a su peso y otros factores. Se pasaría en consecuencia de dos o tres concentraciones estándar de principo activo a poder facilitar concentraciones perfectamente ajustadas a los indicadores del consumidor, atendiendo a la prescripción facultativa correspondiente.

Algo similar es lo que han desarrollado en el marco del proyecto de investigación Performance, de origen alemán y financiado por la CE con 3 millones de euros. A diferencia del caso de los medicamentos que acabamos de comentar, el proyecto Performance definió como uno de sus objetivos principales la generación de alimentos a medida para personas con problemas de masticación y/o deglución, afección que se conoce con el nombre de disfagia y que suele tener su origen en ictus o demencias.

A este tipo de individuos se les alimenta con comida triturada de la que, con el tiempo, acaban aburriéndose. El proyecto ha desarrollado mecanismos y protocolos para la impresión 3D de alimentos que, aún siendo blandos, son un reflejo muy fiel del aspecto original de aquél del que derivan, imitando incluso su textura. De esta forma se consigue dar un poco de "gracia" a cada plato y hacer que éste entre por los ojos como muchas veces hace el original. Además, cada alimento puede ser enriquecido con nutrientes, de acuerdo a las necesidades de cada individuo, al objeto de permitirle mantener una dieta equilibrada.

Analizado a grandes rasgos, el proceso es simple. El alimento es triturado y luego se imprime en 3D para obtener los resultados esperados. Un acercamiento mayor al conjunto de técnicas y procedimientos revela una enorme complejidad que, sin embargo, ha conseguido salvarse con imaginación y unos años de investigación. Según investigadores participantes en el proyecto, la mayor de las dificultades superadas fue conseguir imprimir piezas de comida aproximándose al máximo a su forma original.

De acuerdo a lo que indica Pascal de Grood, director ejecutivo de FoodJet, una de las empresas participantes en el proyecto "la comida triturada impresa debe quedar firme tras su impresión, pero lo suficientemente líquida como para que salga por los cabezales de la impresora". Añadió que, para ello "empleamos una tecnología de impresión basada en la impresión por chorro. Un agente gelificante da forma a la comida triturada y colada. Este agente gelificante debe ser compatible con el sistema de impresión, pero este sistema también debe incorporar matrices para alimentos como la carne, los carbohidratos y los vegetales". Por su parte, para aproximar la textura a la del alimento original, se usa un texturizador natural.

La tecnología ya está muy madura y actualmente los alimentos impresos 3D se están sometiendo a pruebas en residencias para la tercera edad, donde se están obteniendo resultados muy satisfactorios. Más de la mitad de los individuos participantes en éstas calificó la textura como buena, un 80% indicó que su temperatura era homogénea y casi la mitad optaría por una dieta impresa con esta tecnología en caso de problemas de disfagia.

Todo apunta a que estamos en la recta final. Tal vez larga, pero recta final.

 
ViveInternet
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