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Vídeo descriptivo del proyecto y su estado actual. Vídeo: Inside Science Tv / YouTube

Una vez más Medicina y Tecnología se dan la mano para resolver problemas reales en discapacitados. En esta ocasión, el proyecto Neurobridge comienza a permitir ya a un tetraplégico enviar órdenes desde su córtex motor cerebral a un brazo, enlazando el cerebro directamente con el movimiento.

Los tristemente habituales por estas fechas accidentes de playa y piscina en los que, algunos bañistas golpean su cabeza contra el fondo de una u otra, fueron los responsables de la patología de Ian Burkhart que, con 19 años, revolcado por una ola, no pudo evitar lo peor, golpeándose contra un montículo de arena. Se dañó su médula espinal a la altura de la vértebra C5, lo que dejó a Ian con movilidad únicamente en sus brazos, entendiendo por éstos lo que en Anatomía son, esto es, el tramo entre el codo y el hombro.

Confinado a un silla de ruedas desde entonces, Burkhart se ha sometido voluntariamente cuatro años depués a un experimento con la organización Battelle, la mayor institución sin ánimo de lucro del mundo en materia de Investigación.

La tecnología, de nombre Neurobridge y, aún en fase experimental, enlaza la actividad cerebral directamente con el movimiento, según indica Chad Bouton, uno de los investigadores participantes en el proyecto. Para que esto funcione, se ha implantado un chip equipado con electrodos en el cerebro de Ian, que detecta las señales producidas por las neuronas del córtex motor. En el caso de Ian, las neuronas siguen generando señales, tal como ocurría antes de su accidente, si bien, no pueden llegar a su destino debido a su lesión medular. El chip se conecta a un ordenador, donde se interpretan las señales recibidas y, una vez procesadas, son entonces enviadas a una especie de brazalete equipado con electroestimuladores musculares, que el paciente lleva en su antebrazo. De esta forma se puentea el paso por la médula espinal y se consigue actuar sobre cada músculo necesario para el movimiento en el que piensa Ian.

Actualmente los investigadores participantes en el proyecto se encuentran depurando el proceso de interpretación de señales, de tal forma que se mejore su precisión.

Por su parte Ian comenta que, antes de usar el sistema, necesita acometer ciertos ejercicios de relajación y concentración que le ayuden a despejar su mente, y a centrarse únicamente en actividades motoras.

Darlene Lobel, neurocirujana participante en el proyecto por parte del Cleveland Clinic cree qua aún queda camino por recorrer. "Existen otras tecnologías similares a Neurobridge que usan implantes cerebrales con electrodos", dice la doctora. Añade ésta que "algunos de los electrodos podrían dejar de funcionar pasados unos años o bien funcionar incorrectamente, por lo que será importante aguardar a los resultados de los estudios a largo plazo que actualmente se están llevando a cabo".

Medicina y Tecnología dibujan, una vez más, esperanzadoras soluciones para una vida mejor.

 

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