user_mobilelogo
  • 017_header_ojito_con_la_red.jpg
    https://www.viveinternet.es/images/headers/017_header_ojito_con_la_red.jpg
  • 028_header_OCTSI.jpg
    https://www.viveinternet.es/images/headers/028_header_OCTSI.jpg
  • Plantilla-Entrate.jpg
    https://www.viveinternet.es/images/headers/Plantilla-Entrate.jpg
  • TIC-izate.jpg
    https://www.viveinternet.es/images/headers/TIC-izate.jpg
  • Protegete.jpg
    https://www.viveinternet.es/images/headers/Protegete.jpg
  • Copy-of-ViveInternet-.jpg
    https://www.viveinternet.es/images/headers/Copy-of-ViveInternet-.jpg

silla impresa 3dUn diminuta silla impresa con celulosa. Imagen: Peter Wilding / Universidad Tecnológica de Chalmers

Investigadores de la Universidad Tecnológica de Chalmers (Suecia) han conseguido imprimir objetos 3D fabricados con celulosa de madera. Entres sus aplicaciones figuran la fabricación de sensores en envoltorios o, por ejemplo, bendajes que puedan comunicarse con equipos médicos.

La celulosa, descubierta en 1838, es la materia prima del papel, seda artificial y ciertos barnices. Muchas otras materias primas se han venido utilizando en el ya amplio conjunto de las que han pasado por las impresoras de este tipo. Hasta la fecha, el plástico y, últimamente también los metales, copan las soluciones basadas en impresión 3D aditiva, siendo las soluciones de esta índole las más consolidadas en el mercado, de momento.

El investigador principal del grupo sueco, Paul Gatenholm, catedrático de Tecnología de Biopolímeros de la Universidad de Chalmers, afirma que "combinar el uso de celulosa con el rápido desarrollo de la impresión 3D, ofrece grandes ventajas medioambientales". En este sentido, Gatenholm añade que "la celulosa es un recurso renovable completamente biodegradable, por lo que la fabricación usando materia prima de la madera, significa, en esencia, anular la emisión de dioxido de carbono que, de otra manera, acabaría en la atmósfera".

La principal dificultad encontrada por el grupo de investigación fue que la celulosa, a diferencia del resto de materiales empleados en la impresión 3D adititiva, no se derrite con el calor, por lo que tanto los procesos como las propias impresoras tradicionales de este tipo no podían ser utilizados para este propósito, en primera instancia. Para resolver este problema, en la Universidad optaron por mezclar nanofibras de celulosa con agua en una proporcion de ésta de entre el 95 y el 99 por ciento. De esta manera el gel resultante pudo ser utilizado por la impresora de biomateriales que venía empleando el grupo.

El siguiente desafío fue secar los productos resultantes de la impresión, de consitencia muy gelatinosa, y evitando que perdieran su forma. Según informa Paul Gatenholm, "desarrollamos un proceso mediante el cual congelamos los objetos y extraemos el agua de diversas maneras de tal forma que no se altere la forma del objeto".

Evoluciones posteriores en las investigaciones del grupo consistieron en mezclar el gel de celulosa con nanotubos de carbono para crear tinta electro-conductora. De esta forma, se abre la oportunidad de incorporar sensores en paquetes de cartón, o el desarrollo de telas que convierten el calor corporal en electricidad, además de los bendajes que pueden comunicarse con médicos, como indicamos al inicio de este artículo.

Los resultados de los trabajos realizados fueron presentados en Estocolmo recientemente por los investigadores del grupo Ida Henriksson, Cristina de la Peña, Karl Håkansson, Volodymyr Kuzmenko y Paul Gatenholm.

 

Fuente: ViveInternet
Referencias: