user_mobilelogo
  • 017_header_ojito_con_la_red.jpg
    http://www.viveinternet.es/images/headers/017_header_ojito_con_la_red.jpg
  • 012_header_final_OCTSI.gif
    http://www.viveinternet.es/images/headers/012_header_final_OCTSI.gif
  • 013_header_charlas_online_2017.jpg
    http://www.viveinternet.es/images/headers/013_header_charlas_online_2017.jpg

act ent obsolescencia programada 15.1.2018

La obsolescencia programada es una técnica que aplican algunos fabricantes de tecnologías para acortar la vida útil de sus productos. Con esto se persigue que los usuarios sustituyan su producto por otro nuevo en menos tiempo, a lo que se añade el afán consumista de la Sociedad. Por su parte, la Administración pretende poner orden para respeto a consumidores y medio ambiente, en un escenario de difícil gobierno.

Fabricantes y Obsolescencia Programada

Aunque la obsolescencia programada se aplica en muchos sectores, es en los teléfonos móviles donde más cerca la tenemos. Los smartphones se han convertido en acompañantes inseparables de la mayoría de personas, en edades que van desde los 10 años hasta la tercera edad.

En los móviles, la técnica detrás de la obsolescencia programada consiste en la aplicación por parte de los fabricantes, generalmente mediante software, de funciones para acortar su duración. Los efectos son variados. El móvil puede volverse inservible, obsoleto o comenzar a funcionar inadecuadamente.

Adicionalmente se tiende cada vez más a hacer los móviles menos reparables debido a la reducción de peso y espesor que gobierna el mercado actualmente. Por otro lado se ha ido disminuyendo el número de servicios técnicos certificados para la reparación.

No queremos decir que todos los fabricantes apliquen esta técnica, pero sí que es cierto que muchos lo hacen o parecen estar haciéndolo.

Los fabricantes argumentan diversas razones. Por un lado está la reducción de costes. Así, por ejemplo, mantener vivo un stock de repuestos para un smartphone de hace 6 años, así como disponer de mano de obra especializada en su reparación, es un coste al que debe añadirse el derivado del soporte a los últimos modelos.

Por otro lado y, en relación a la reducción en el número de talleres especializados, los fabricantes razonan que no se trata de aumentar los beneficios, sino de evitar problemas legales a resultas de reparaciones defectuosas.

Los Usuarios no se Quejan: "¡Me voy a dar un capricho!"

Curiosamente los usuarios de teléfonos móviles no suelen quejarse. Al contrario, el desenfreno consumista del que la mayoría son víctimas, se constituye en la pareja ideal a la obsolescencia programada.

En jóvenes, adolescentes y pre-adolescentes parecen haber quedado atrás las comparaciones del tipo “¿tú que PlayStation tienes?”, “¿ya tienes la Nintendo 3DS?”. Eso ya no importa. Las videoconsolas han pasado a un segundo plano. ¡E incluso las tablets! El modelo y marca de móvil se ha constituido en el referente.

Un poco más arriba en la escala de edad nos encontramos con los consumidores de entre 30 y 50 años. Éstos, en muchos casos, parecen haber reservado ya una partida para la sustitución del móvil en su presupuesto a dos o tres años.

Hay que estar a la última, aunque no se sepa muy bien por qué: “Me han dicho que este móvil es mejor, con mejor cámara, pantalla y mucho más rápido”.

La desinformación es un fenómeno de mucho peso y, sin embargo, muy descuidado. No estaría mal que se ahondara en este problema para fomentar su subsanación paulatina.

¿Alguien ha pensado en el Medio Ambiente?

¿A dónde van todos los móviles y tablets que dejamos de utilizar? Muchos de éstos se quedan en la casa de los usuarios, haciendo crecer de manera constante una vieja colección de aparatos donde la edad de “defunción” de cada uno es cada vez menor.

La fabricación de tecnologías, como la mayoría de los procesos industriales, contamina. Del mismo modo y, de manera aún más severa, la basura tecnológica, esos móviles que desechamos, son aún más contaminantes.

Se aúna aquí un conjunto de circunstancias que deja entrever un futuro poco alentador en materia de medio ambiente y tecnología. La obsolescencia programada unida al voraz apetito tecnológico de la Sociedad, son una peligrosa pareja si es analizada desde una perspectiva ecológica.

Debe tenerse en cuenta que en los últimos 15 años, el tiempo que los consumidores conservan, ya no sólo un móvil, sino otros electrodomésticos como la televisión, se ha reducido a la mitad.

La Unión Europea pretende poner Orden

Consciente del problema tanto para los bolsillos de los consumidores y el ahorro, como para el medio ambiente, la Unión Europea parece haber comenzado a tomar cartas en el asunto. Recientemente, el Parlamento Europeo ha solicitado a la Comisión su intervención para aplicar una serie de medidas conducentes a regular la obsolescencia programada.

Aunque de momento sólo se trata de un conjunto de recomendaciones, es muy positivo que se den los primeros pasos.

Entre estas recomendaciones se encuentran medidas como que los consumidores tengan más facilidades para la reparación de sus dispositivos de manera fácil y en un mayor número de talleres. A esto se añade la propuesta de ampliar los periodos de garantía cuando un producto pasa más de un mes en un servicio técnico.

Por su parte, la batería de los móviles, esa gran conocida, debe poder ser fácilmente sustituible. Además, la vida útil de los dispositivos deberá ser bastante mayor.

Por último se ha propuesto la creación de una etiqueta europea que certifique que un determinado dispositivo es un “producto de fácil reparación”.

Quedamos esperanzados y deseamos que este paquete de recomendaciones pase a ser legislación.

 


Referencias:

  • Xataka
  • Diario El Mundo